Hola,

Comenzamos hoy miércoles con la sección de #sanandomisensualidad. Esta sección tendrá como objetivo exponer y compartir todo tipo de experiencias relacionadas con la mujer; sus virtudes, sus superaciones, sus miedos, sus complejos, críticas, denuncias, etc. Todo aporta!! Emociones y Sensaciones… no las censuréis no las reprimáis!! Tan solo cuando se suelta al universo se sana… y si con ello ayudamos a otras mujeres a ser valientes pues doble éxito sanador.

Quiero comenzar compartiéndoles una experiencia propia, como Trinidad.

La creación y elaboración de ligas surgió no solo como proyecto sino también como un deseo personal por este objeto. Llevarlo por dentro y por fuera; en invierno y en verano!! Partiendo de aquí… os voy a relatar cuál fue MI PRIMERA VEZ.

#sanandomisensualidad. MI PRIMERA VEZ

La primera vez que llevé una liga por fuera… me miré en el espejo y me la quité inmediatamente antes de salir por la puerta de casa. Me invadió el pánico; sensaciones de vibración muy baja. Semanas mas tarde vino la segunda oportunidad… esta vez, me seguía invadiendo el pánico pero… llegué hasta la puerta del portal de mi bloque… ahí, antes de salir del edificio me la arranqué y la guardé disimuladamente en el bolso…  ¡¡ Y cómo una bella dama y la cabeza bien alta salí del edificio!!
Por fin llegó la tercera vez… me miré al espejo y analicé que sentía;… vergüenza, obscenidad, provocación, decepción y muchos otras sensaciones de miedo y culpabilidad me envolvían. Pero esta vez, decidí plantarles cara y salir a la calle.
Fue una experiencia muy desagradable… me miraba todo el mundo, me decía cosas fuera de lugar. Un señor de unos 60 años me dijo: ” no te da vergüenza salir así a la calle“. ¡¡ Qué agobio !!. Corrí hasta el bar mas próximo, entré en el baño y me quité la liga.
Pero no me rendí… había una fuerza dentro de mí que me decía… SIGUE… ¡¡ sigue poniéndote la liga!!… Eran tan hermosas, como brazaletes pero para la pierna. Algo en mi interior tenía que sanar. Así que volví a salir a la calle con otra liga y seguían apareciendo esas personas que te miraban y que murmuraban o que directamente te decían algo no agradable. Así pasaron unas semana… hasta que un día todos esos comentarios comenzaron a transmutar a positivos… De repente, la gente se interesaba por saber dónde la había adquirido o decían: “qué cosa tan bonita llevas”.  ¿ Qué pasó? ¿Había desaparecido la gente maleducada? … o ¿más bien es que yo había abandonado los prejuicios hacia mi misma? Quizás la gente mal educada seguía estando ahí pero yo ya no vibraba con ella y por tanto, pareciera que se desvanecieron. Pronto aprendí… que esa gente me decía lo que yo pensaba cuando me miraba al espejo antes de salir a la calle; prejuicios, inseguridad, miedos, culpa… Hoy, estoy segura de ser quien soy y ponerme lo que yo quiero ponerme. Hoy, decido eliminar esos prejuicios sociales limitantes que nos coartan a la mujer desde que nacemos. Hoy, me pongo o no una liga porque yo así lo decido y no porque quiera provocar o no ponérmela por miedo al que dirán.

Hoy te invito a tí a enfrentarte a tus propios prejuicios!!

Sé mujer y deja constancia de ello.

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